Hola a todos, hoy os voy a explicar como podemos mejorar la seguridad en Windows 11.
Windows siempre ha sido un objetivo interesante para los atacantes. No es ningún secreto. Su alta cuota de mercado lo convierte en blanco habitual y, durante años, muchas de sus mejoras en seguridad han llegado como respuesta a problemas ya conocidos. Con Windows 11 la sensación es diferente, por primera vez en bastante tiempo, Microsoft parece haber cambiado el orden de sus prioridades.
No estamos ante un sistema “infalible”, pero sí ante un Windows que se ha diseñado pensando en cómo se ataca hoy…no cómo se atacaba hace diez años.
Cambios a nivel de hardware
Uno de los cambios más significativos son los requisitos necesarios a nivel de hardware. Desde el punto de vista del usuario doméstico pueden parecer excesivos, pero desde la seguridad tienen bastante sentido. Estas medidas no eliminan el riesgo, pero sí hacen que el acceso sea más complejo.
La obligatoriedad de TPM 2.0 y Secure Boot implica que el sistema verifica su integridad desde el arranque. Esto reduce de forma significativa ataques que intentan cargar código malicioso antes de que el sistema operativo entre en funcionamiento, algo que en versiones anteriores era más viable de lo que muchos puedan pensar.
En equipos compatibles, también aparece Microsoft Plutón, un procesador de seguridad integrado directamente en la CPU. Su función es mantener credenciales y claves de cifrado en un entorno aislado, fuera del alcance del sistema operativo. Esto significa que, aunque alguien tenga el equipo físicamente en sus manos, por ejemplo tras un robo o una pérdida, extraer esa información resulta mucho más difícil, incluso arrancando el sistema desde otros medios o manipulando el hardware.
Medidas relacionadas con el software
A nivel software, Windows 11 adopta una postura más restrictiva que versiones anteriores, lo que limita el número de problemas que puedan surgir.
El Control inteligente de aplicaciones (Smart App Control) bloquea la ejecución de software que no sea confiable o que no tenga una firma digital válida. En la práctica, esto evita muchas infecciones típicas que llegan a través de ejecutables “legítimos” descargados sin demasiado criterio.
Windows Defender sirve como protección base y se integra de forma coherente con el resto del sistema.
Windows Hello permite el uso de biometría (huella o reconocimiento facial) lo que reduce la dependencia de contraseñas débiles, reutilizadas o directamente compartidas. Menos contraseñas se traduce en menos incidencias y menos vectores de ataque, lo que mejora claramente la seguridad.
Uno de los avances menos visibles, pero más importantes, es la apuesta por la seguridad basada en la virtualización. Tecnologías como VBS y HVCI aíslan procesos críticos y partes de la memoria del sistema. Con el objetivo de que aunque un atacante consiga ejecutar código malicioso, le resulte mucho más difícil escalar privilegios o tomar el control completo del equipo.
A todo esto se suma la eliminación de componentes heredados que durante años han sido fuente de vulnerabilidades.
Windows 11 con Microsoft 365
Si a Windows 11 le sumamos el licenciamiento adecuado de Microsoft 365 es cuando la seguridad deja de depender del equipo individual y pasa a gestionarse de forma centralizada.
1.- Gestión y configuración centralizada. Con Intune y Autopilot, los dispositivos se configuran y aseguran desde el momento cero, incluso antes de que el usuario empiece a trabajar. Esto evita configuraciones inconsistentes y equipos fuera de control.
2.- Protección avanzada contra amenazas (EDR). Con Microsoft Defender for Endpoint permite detectar comportamientos anómalos más allá del malware conocido, mientras que con Microsoft Defender Application Guard aisla aplicaciones, documentos o sesiones de navegación potencialmente peligrosas para evitar que afecten al sistema.
3.- Identidad y acceso condicional. Microsoft Entra ID permite aplicar acceso condicional. No basta con conocer la contraseña: importa el dispositivo, la ubicación y el nivel de riesgo. Y el Single Sing-On simplifica el acceso para el usuario sin relajar la seguridad, los usuarios inician una sola vez la sesión en Windows 11 y obtienen acceso seguro y automático a todas sus aplicaciones de Office y servicios en la nube.
4.- Protección de datos y correo. Defender for Office 365 analiza enlaces y adjuntos antes de abrirlos, y las políticas de Prevención de pérdida de datos (DLP) puede evitar que información sensible salga de la organización, incluso desde el propio explorador de archivos de Windows.
5.- Actualizaciones inteligentes. Windows Update for Business permite controlar cuándo y cómo se instalan las actualizaciones de seguridad para evitar interrupciones, asegurando que los parches críticos se apliquen a tiempo de forma automática.
Y por último, hay que ser claros. Instalar Windows 11 no garantiza automáticamente un entorno seguro. En el entorno profesional, se aconseja auditar los sistemas de la empresa para detectar posibles incidencias o brechas que existan, por lo que una auditoría de ciberseguridad es la mejor opción para testear la fiabilidad y posibles mejoras dentro de cada compañía. Microsoft aquí ha dado un paso con un enfoque más integral apostando por la seguridad integrada desde el hardware hasta la nube.
Espero que os sea de ayuda. Si tenéis dudas, preguntad. Estamos para ayudarte.
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